Tengo el orgullo de ser peruano, haber nacido en tierra de tradición inca e indígena


Me siento orgulloso de ser peruano. Vivir en un País formado en base a una cultura tan ingeniosa y prolífica formada por el Sapa Inca. Qué hayan existido Chaskiq corriendo por todo el Estado del Tahuantinsuyo, con la pasión y entrega de servir a su señor el Inca. Soy peruano y quisiera esa misma pasión por servir a mi patria querida, mi gran Perú.
Siento orgullo pleno de haber nacido hijo de esta tierra. No porque mis padres o mis maestros me lo hayan enseñado, sino porque siento desde mi espíritu la fuerza de mis antepasados, y me abraza con cariño cuando recuerdo la riqueza de su memoria, sus logros me inspiran a continuar mejorando.

No es solo Machu Picchu que hace mi corazón emocionado. Es todo un conjunto de patrones culturales heredados. Soy orgulloso de haber nacido en una tierra de riqueza en flora y fauna, con maravillas paisajísticas y ser hijo, inclusive, del Río Amazonas y ver su nacimiento, lo cual heredo de haber nacido en esta tierra bella, la cual yo amo.

Soy Iquiteño, nací en medio del tacacho, la cecina, el platano, el masato y el maduro asado. Me críe comiendo pescado palometa asado. Disfruté de posilladas y posilladas de chapo que mi mamá querida me daba gozando en su corazón que de chiquito ya amé mi hogar. Viví la gracia de comer mamey del árbol, siento el sabor del aguaje y me como mis bolsadas de aguaje, rechazando las estupideces que un grupo que desconoce mis costumbres viene hablando sobre su consumo. Como aguaje, tomo refresco de cocona, lo cual no tienen en otros países y me llena de orgullo ser peruano, nacer en esta tierra bendecida por Dios, con la categoría de ser loretano.

Así es, soy loretano, en la ciudad de Iquitos nací, en medio de las celebraciones de San Juan, con los juanes y la rica chicha y puedo jurar que no hay juane más rico que la que se prepara en Iquitos por ese día; ni San Martín y Ucayali con toda su envidia y carácter altivo igualan su sabor en comida. Con las danzas típicas de mi tierra y el ardor de los pueblos indígenas cuando es amancillada su propiedad, así crecí, viendo mi tierra evolucionar callada a la vida citadina que hoy lleva, pero que no ha perdido en nada sus gloriosas costumbres en comida, acogimiento y alegría. Nadie comerá lo que yo comí, nadie vivirá lo que yo viví, siempre y cuando no haya nacido en esta tierra bella de la Amazonía.

Si alguna vez navegue sobre el río. Me considero más peruano todavía: Pues el nanay, el Marañón, el Amazonas, el Ucayali y hasta el mismo Napo recorrí en botes peque peque y hasta en canoas. Si alguien vio la reserva como turista y pago los gastos de su viaje, yo soy natural de Loreto y estuve DENTRO de la reserva sin pagar un sol a nadie. Simplemente mi colaboración con los indígenas naturales dueños de la tierra donde dormía y, como mi trato natural es tan propio como el suyo, no fue difícil adaptarme a su vida y sus costumbres. ¿Pero qué? ¿Ya no les he dicho que soy Iquiteño? Nuestro espíritu congenia y encaja perfectamente, por eso me es fácil vivir la vida ribereña, con el calor fuerte, los mosquitos, el tunchi y el ayaymama… Por eso yo, soy peruano y estoy orgulloso de mi tierra, LA AMO.

Costa, Sierra y Selva, son propias del Perú según me enseñaron mis maestros en los colegios particulares, primaria y secundaria, donde respectivamente habré cursado. MI formación altamente de ciudad no me aleja de las costumbres ribereñas, ni mucho menos de la palometa asada o la envuelta en hoja con la que me crío mi madre, también nacida en esta bella ciudad de Iquitos. Si algo le debemos a alguien, lo resolvemos a su tiempo, pero a nadie le mentimos y a nadie le quitamos nada. Somos pueblo que aprecia la llegada de los foráneos, aunque los foráneos se han encargado de nosotros regar una mala fama. Y aun así no cambiamos, seguimos nuestras costumbres y por eso somos tan peruanos.

Y yo tengo el orgullo de ser peruano, de heredar la tradición del poderoso Inca, como a su vez, la fortaleza del indígena amazónico, su hospitalidad y bondad, la sonrisa que le caracteriza y la comida que más que rica, mi corazón pide a diario: mi chapo, mi pescado asado, mi maduro, mi tacacho, mi cocona, mi masato y todo lo que mi tierra produce al ciento por uno, tan bendecida por Dios, como los demás departamentos de mi amado Perú.

Y seguiré siendo peruano, por más que mi país sea destruido, lo volveremos a reconstruir. Por más mala fama que nos pongan aquellos que traicionan nuestra confianza, nosotros seguiremos siendo la gente alegre y dinámica que somos, nacimos para servir y moriremos sirviendo… pero también nacimos para luchar por lo nuestro y moriremos con el arco y la flecha en mano, defendiendo la soberanía de nuestro hogar la Amazonía.
Mis tradiciones peruanas me enseñan mi Perú. Desde las culturas pre-incas hasta la inca, quiero ser peruano. Desde la conquista hasta la república, seguiré siendo peruano. A lo largo de su historia de dificultades, dictaduras, corrupción, desastres, crisis económica, crisis social, lucharé con mis hermanos peruanos para superar estas dificultades, pero NO DENIGRARÉ NUNCA MI PATRIA, porque lo que ella me ha dado se llama el Orgullo de haber nacido en esta tierra y ser bien peruano. Continuando la historia, con el Siglo XX y siguiendo este Siglo XXI, a seguir siendo peruanos… ¡Bien peruanos carajo!

Pronto, nuevamente, vuelve a deleitarnos Mishtura, y otra vez volveré a ser peruano, porque no hay otro país como el mío, tan creativo, tan imaginativo y que se abre paso con garbo, gallardía, capacidad y habilidad frente al mundo. Pues vuelve Mishtura, este año el Centenario de Machu Picchu, El Amazonas es Maravilla Natural del Mundo y son muchos los logros que ya tenemos los peruanos, que hasta Deysi Cori nos trajo una medalla de oro.

La creatividad no termina. Somos un pueblo que ha sabido sobresalir entre luchas y problemas sociales. Supimos hacer frente con gracia incluso a “comentarios despectivos mundiales”… y los seguiremos haciendo, porque tenemos el orgullo de ser peruanos, de haber nacido en esta tierra que fue el centro del Estado del Tahuantinsuyo y soñamos que algún día sea el centro de Sudamérica, porque Tengo el Orgullo de ser peruano, de tradición Inca e Indígena, que amo mis raíces y lo que mi Perú me ha dado y me sueño viendo mi patria querida, respetada a nivel mundial, con un prestigio que otro país envidie, con logros propios de nuestro esfuerzo y con la frente en alto pronunciando nuevamente:
¡TENGO EL ORGULLO DE SER PERUANO! ¡100% PERUANO!

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