Memorias de tu Recuerdo



Dios no ha cambiado y la humanidad sigue perdiendo la santidad y transgrediendo las leyes que el Eterno ha puesto para nuestra supervivencia, sin embargo él no ha cambiado y nos sigue amando con todo.

Siento como si hubiera sido anoche. Como que ante mis ojos se me pasara un video de mi vida, donde puedo ver claramente las imágenes más complicadas de nosotros. Tú estabas a la derecha. ¿Cómo has podido cambiar tanto? Me puse delante de ti, esa noche, para que nadie te obligara a nada, para que nuestros destinos estuvieran definitivamente enlazados.

Se podría decir como que el destino me hubiera engañado. Que todo estaba tramado para destruirme. Me sacrifiqué emocionalmente para que nada pudiera ni herirte ni herir tu cuerpo. Quedo atónito a tener que recordar esto, con un suspiro muerto, con un silencio de destierro y desterrado de tu corazón. Yo solo quería vivir contigo.

Me dijiste que lo que hacías era para que me impulsara a superarme. Yo no entiendo de eso. Casi todos me hicieron lo mismo, pero lo tuyo fue fatal. Todos los que me despreciaron y humillaron con la excusa de que lo hacían para superarme lo único que lograron fue destrozarme más en mil pedazos, hacerme presa fácil de la depresión.

Soporte los insultos de tu familia, incluso consciente que mi orgullo no me dejaría vivir. Hoy no duermo, no quiero comer, como de mala gana, tengo un trabajo pésimo y hasta mi deseo fue morir; cuando iba a peor el Rua de HaShem me sostenía para no desfallecer y voy ya 6 años así.
No quiero que vuelvas, porque yo ya no te amo. Pero te extrañaría a tal punto si me lo permitiese. Me asaltó esta nostalgia, no sé porque.  Late mi corazón muy rápido programando en mi cerebro una tristeza por aquella noche. Mi esfuerzo no valió la pena: nadie te tocó el cuerpo, pero no te quedaste conmigo y ese no era el fin.

¿Por qué cambiaste? ¿Qué quisiste? ¿Quién te enseñó mal? Los problemas se superan juntos, no rompiendo un vaso para que salga otro. Te extraño, te extraño con el alma, te extraño con el corazón y con la piel sobre la cama. Extraño ese beso, extraño hacerte el amor; y no estás aquí. Sí, me gritaron en tu casa esa noche, estalló mi cerebro pero tú completaste todo ese dolor. Te perdono, te perdono mil veces más.

Si algo pudiera cambiar, cambiaría todos los errores por los que podría ser juzgado. Dios no ha cambiado y la humanidad sigue perdiendo la santidad y transgrediendo las leyes que el Eterno ha puesto para nuestra supervivencia, sin embargo él no ha cambiado y nos sigue amando con todo. Que no daría yo porque tú me amaras de la misma manera que yo te amo. Y es por eso que te extraño, porque te amé pero tú decidiste irte, separarte de mí.

Me dejaste sin nada. Me dejaste sin un beso tuyo. Sin tus caricias y con dolor en el alma. Y hoy que recuerdo esa noche donde sacrifiqué mi estabilidad y me faltaba un psiquiatra, agradezco a Dios que me haya asistido todos los días para no enterrarme vivo o morir bajo la almohada. La secuela de todo esto es que mi corazón no puede latir muy rápido porque me aproxima a un pre-infarto, estoy débil y con todo mi corazón recuerda aquella noche donde entregué más que mi cuerpo o un pene erecto, entregué mi vida, mi alma, mi corazón y recibí a cambio dolor y nostalgia.


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